Venezuela, innegables avances

Hedelberto López Blanch
Rebelión


El desarrollo socio económico venezolano se ha fortalecido desde la llegada a la presidencia de Hugo Chávez, y sus resultados son palpables en las diferentes esferas aunque la oposición y los medios de comunicación controlados por el capital privado traten de negarlo.

Desde 1999 y por primera vez en la nación bolivariana se diseñó una política de desarrollo económico y social, amparada en la riqueza nacional para satisfacer las necesidades colectivas bajo los principios de equidad, participación popular y desarrollo humano.

En los ocho años transcurridos hasta el cierre de 2007, el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano ha experimentado un crecimiento del 40%, según el Ministerio del Poder Popular para la Planificación y Desarrollo y del Banco Central de ese país.

Incluyendo los tres primeros meses de 2008, Venezuela ha tenido en los últimos 18 trimestres un crecimiento promedio del PIB de 11,2% pese a que el contexto económico mundial ha sido de bajo crecimiento.

La República Bolivariana se ha situado en la cuarta economía de Latinoamérica con un PIB de 220 000 millones de dólares, solo superada por Brasil, México y Argentina.

Una de las campañas más fuertes en los medios de prensa privados es la referente a la “indetenible” inflación, pero si se analizan los datos anteriores se comprueba que durante el gobierno de Chávez, ese índice se ha situado en un promedio de 19,5%, mientras que en el segundo período de Rafael Caldera alcanzó 81% y en el de Carlos Andrés Pérez 103%. Caldera y Pérez aceptaron y aplicaron las fórmulas emanadas del Fondo Monetario Internacional.

Si en anteriores administraciones las riquezas petroleras venezolanas eran extraídas del país, ahora se utilizan en beneficio del pueblo. Se rescató la renta del crudo que en 2007 representó el 17% del PIB y en su mayoría se destinó a pagar la deuda social acumulada en años de gobiernos corruptos y neoliberales.

La pobreza extrema, una de las características generales antes del despertar de América Latina que estuvo controlada por Estados Unidos y saqueada por las grandes compañías extranjeras aliadas con el FMI y el Banco Mundial, descendió en Venezuela del 42,5% en 1996 a 9,4% en 2007.

En cuanto a la pobreza general, bajó del 50,4%, en 1998, al 33,07% en 2007, una reducción del 30% y el gobierno está empeñado en eliminarla como lo hizo con el analfabetismo que tras masivas campañas educativas, ayudado por especialistas cubanos y el método pedagógico de la Isla, “Yo Si Puedo”.

En la educación se mantienen los esfuerzos del gobierno para que cada niño en edad escolar se matricule pues aunque el por ciento se elevó del 44,7 en el curso escolar 1998-1999, a 60,6 en 2006-2007, todavía no se alcanzan los niveles deseados.

En un informe anual, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ubicó a Venezuela con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,878% en comparación con el 0,691% que ostentaba en 1998. La escala concebida es de 0 a 1.
El IDH se determina con variables de cifras socio-económicas como la tasa de alfabetización, escolaridad, esperanza de vida al nacer, mortalidad infantil, acceso a la salud, entre otras.

Vacunaciones masivas, rehabilitación y construcción de nuevos hospitales, el programa de Barrio Adentro y la ampliación de los servicios de atención sanitaria gratuitos han permitido disminuir la tasa de mortalidad infantil de 21,4% en 1998 a 13,9% en 2007.

Otro índice de salud y de mejoramiento de vida para toda la población venezolana ha sido el acceso al agua potable que del 80% que lo recibía en 1998, se elevó a 92 de cada 100 venezolanos en 2007.

Más de tres decenas de Misiones sociales se desarrollan en beneficio de sus habitantes por toda la geografía venezolana, sin excepción de razas, sexo o ideología.

Una efectiva política de recuperación petrolera, la principal riqueza nacional, se puso en práctica desde 1999 cuyos resultados son palpables con una producción fiscalizada a nivel nacional que promedió 3 250 000 barriles diarios de crudo, de los cuales 2 330 000 corresponden a la gestión directa de Petróleos de Venezuela, S.A.(PDVSA).

El gobierno tiene previsto hasta 2013 mediante el Plan Siembra Petrolera, inversiones por 130 000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 30% provendrán del sector empresarial de la Asociación Venezolana de los Hidrocarburos.

Esto permitirá la fortaleza progresiva de esa industria que para ese año deberá alcanzar una extracción de 5 100 000 barriles diarios y una producción de gas natural de 11 500 millones de pies cúbicos diarios.

Las reservas internacionales de la República Bolivariana se han situado en 31 038 millones de dólares y las petroleras, según los últimos cómputos, se ubican en 130 000 millones de barriles lo que convierten a Venezuela en el tercero a nivel mundial, tras Arabia Saudita e Irán

El desarrollo y explotación del petróleo ha ido a la par de otras industrias y servicios pues a partir de 2006 la contribución fiscal de ingreso no petrolero ha sido superior a los ingresos del crudo.

Recientemente, el presidente Hugo Chávez, reiteró que la revolución industrial socialista creará 200 fábricas con el objetivo de garantizar la satisfacción humana del proceso bolivariano.

Entre las que ya están en construcción aparecen, fábricas de pastas alimenticias a base de arroz, de pastas a base de maíz, aglomerado de madera, artefactos línea blanca, artículos de higiene del hogar, balanzas métricas, aviones, autobuses, camiones, motocicletas, motores diesel, botes, calzados, celulares, envases de vidrio, medicina.

Además industrias motores para electrodomésticos, piezas sanitarias, plantas de asfalto, tubos plásticos, transmisores, televisores y videos, utensilios de cocinas, ensamblados de ascensores, tejidos de puntos, tarjeta impresa y de productos troquelados, entre otros.

El 70% los 25 millones de venezolanos que antes de 1999 integraban la categoría de pobres han visto como sus ancestrales problemas económicos y sociales se han empezado a resolver aunque los medios de comunicación privados lo nieguen. Como augura el refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver.