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María Nsué Angüe De Wikipedia, la enciclopedia libre María Nsué Angüe (Ebebeyín, Río Muni, Guinea Ecuatorial, 1945) es una escritora ecuatoguineana. Nacida en una familia de etnia fang, emigró con sus padres a España cuando sólo contaba ocho años. En España realizó sus estudios e inició su carrera literaria. De regreso en su país, trabajó en el ministerio de Educación y Cultura de Guinea Ecuatorial. Años después decidió abandonar África e instalarse en Madrid. Su obra más importante es Ekomo, la primera novela publicada por una mujer ecuatoguineana, donde narra la historia de una mujer fang que, a la muerte de su marido, se atreve a romper con ciertos tabúes de la sociedad africana. Ha escrito también relatos cortos, artículos y poemas. Temas frecuentes en su obra son la opresión de la mujer y la sociedad africana postcolonial. Parte de su obra toma su inspiración de la literatura popular fang. Obra * Ekomo. Madrid, UNED, 1985. ISBN 8436219740 * Cuentos de la Vieja Noa. Malabo, Centro Cultural Hispano-Guineano, 1999. MARÍA NSUE ANGUE María pertenece a una generación rescatada: rescatada de la muerte, rescatada del silencio, rescatada de la nada a la que había sido reducida, una juventud obligada a envejecer mientras aplaudía los delirios de aquella orgía de sangre. Pero María, como otros como ella, no dejó que su alma se encalleciera como sus manos: mientras aplaudía volvía a verse niñita feliz en Ebebiyín, donde nació allá cuando el siglo se doblaba sobre sí mismo, rodeada por el amor de su padre José, temprano promotor de una independencia que para la hija significaría aplaudir hasta encallecerse las manos; mientras estaba ahí, frágil alabardera de la corte de Calígula, soñaba con su Colegio de monjas en Madrid, donde había terminado el bachillerato; y no sentía dolor en sus manos, porque sus amigas de la Escuela de Periodismo se las bañaban en ungüentos y se las secaban con sus cabellos, preservándolas incorruptas para la tarea de escribir, «porque lo tuyo es escribir», le decían. Y cuando hubo pasado la larga noche, quiso .olvidar la pesadilla (el padre asesinado mientras ella aplaudía) y todas las pesadillas, y pidió libros a sus Smigos: todos los libros que no pudieron sostener sus manos maceradas. Ahora lee, escribe, retomando el tiempo perdido; y desde las páginas de Ébano o desde las pantallas de Televisión de Malabo, transmite a las mujeres guineanas el mensaje machadiano: «y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento». ALFA Y OMEGA Allá en lejanas tierras de mi perdida infancia duerme un viejo amigo en su negra fosa. Y entre sus dedos yertos lleva apretando fuerte la razón austera de mi gran locura. Y mientras aguardo el final de este fin que nunca llega piensa todo el mundo que caí en locura. Pensamientos rojos. Sentimientos grises. Sensaciones extrañas por la tierra perdida. La lejana infancia. El ocaso perdido. La razón y la locura, todas fundidas en una. ¿Dónde acaba la una dónde empieza la otra si en torbellino gris todos se vuelven una? ¿Dónde está el final, dónde el principio, si en un lapso colgando yace el alma perdida? Con la vista nublada tienta, buscando a oscuras, la razón austera de su gran locura. Ceniciento huele el aire, ceniciento el cuerpo inerte, colgando apesta el ambiente sin sol, ni luz, ni sombra. SOMBRAS Soy un perfil recortado contra el sol del Infinito. Una sombra, con la conciencia de no ser más que sombra, arrastrando mi indeterminada figura con el peso de los milenios acuestas. Soy el desierto de mi propia soledad... La soledad de los que no tienen rasgos, ni rostro, ni color, ni calor. ...La soledad de las piedras. El mundo se va oscureciendo llevándose consigo la vida el ahogo y las tristezas. El tiempo se detiene en la nada, y las almas se precipitan al vacío... ¿Dónde están los otros? ¿O acaso fuimos siempre sombras, piedras, sales y el vacío? ¿Y la razón del ser y del no ser? ... Un sueño. El amor también pasó raudo abrazando al odio. ¿Qué queda? Tras de sí, una rara estela que invita al sueño. Y como en un sueño, la importancia, el pasado y el presente, ya no son sino sombras fugitivas de una vida lejana. El desierto de sal, cuyo horizonte encarnará toda una existencia de sueños, sombras y afanes, va quedando cristalizado en un espejismo de su propia sombra. Es el fracaso de la misma existencia. El fracaso de la vida y la muerte. ¿La muerte? ... La sombra del espejo. Mi yo se va quedando en el tiempo con la seguridad de convertirse poco a poco en el mismo yo, que es la nada. ¿Dónde está el Todo? Mi sensación del presente-pasado es tan vaga que no sé si soy, fui o seré, o simplemente nunca he sido. ¿Soy la piedra o el Universo? Me voy uniendo al gran Todo que es la Creación. Editado y distribuido por ASODEGUE
__________________ Elisa Marvena Nyarai ![]() ![]() SANKOFA Asociación Cultural www.myspace.com/sankofacultura http://sankofacultura.blogspot.com |
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